Conoce Córdoba

La ciudad de Córdoba es una de las más visitadas en España, tanto por los propios españoles como por el turismo extranjero. Y no es para menos ya que, gracias a la cantidad de monumentos y de historia que albergan sus calles, ha sido declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

Sólo Córdoba puede presumir de haber recibido un premio a su belleza entre las provincias de Andalucía. También cuenta con el privilegio de ser la ciudad occidental que tiene la Mezquita más grande que, al mismo tiempo, es el principal atractivo turístico de esta provincia. Pero existen muchas más razones por las cuales esta ciudad tiene encanto. Para saber qué debes visitar en tu próximo viaje a Córdoba, toma nota de nuestras sugerencias.

Un paseo por la Judería

Las calles de la Judería de Córdoba son muy visitadas por los viajeros. Era el barrio donde vivían los judíos en la época en la que Córdoba daba cobijo a habitantes de tres religiones diferentes: cristiana, judía y musulmana.

Se encuentra al noreste de la Mezquita y, entre sus calles, podemos localizar monumentos como la Sinagoga, el Museo Taurino o el Zoco Municipal. La Sinagoga data de la Era Medieval (siglo XIV) y es la tercera de su época mejor conservada de España. Merece la pena visitarla.

La Mezquita-Catedral

Es el monumento islámico más importante de Occidente y, junto con la Alhambra, constituye la arquitectura Mezquita de Córdoba y puente romanoandalusí más asombrosa y visitada de nuestro país. Es la edificación más representativa de Córdoba y, por este motivo, fue nombrada Catedral de Santa María de Córdoba y, actualmente, es Mezquita-Catedral.

La Mezquita refleja el esplendor de una época. Sobre este mismo terreno se construyó primeramente la basílica visigoda de San Vicente

Cuando el imperio musulmán fue adquiriendo poder, la basílica fue destruida para dar paso a esta magnífico monumento.

La Mezquita Azahara

Está situada a unos 8 kilómetros al oeste de Córdoba. Consiste en una antigua y majestuosa ciudad que el califa Abd-al Rahman III mandó construir para simbolizar su poder, crecimiento e independencia ante el enemigo.

La ciudad está rodeada por una muralla, en cuyo interior se encuentran las viviendas y la mezquita. Todo fue elaborado al más mínimo detalle, y el califa no escatimó en materiales: mármoles rojos, violáceos, oro y piedras preciosas. En definitiva, un espléndido trabajo decorativo que todavía perdura y que es símbolo del esplendor que vivió esta ciudad en la época andalusí.